Quinta visita a Llanavilla
Sábado 16 de agosto…Al llegar al colegio de Llanavilla parecía todo normal, hasta que al reunirme con mi grupo me comentaron que solo habían 8 niños en el salón. Nos preocupó bastante ya que las actividades que teníamos planeadas eran para compartir en grupos y competencias, nos dijeron que nos relajáramos, eran del taller de inglés así que tal vez al juntar los salones de 3° y 4° serían más.
Pero lamentablemente cuando nos tocó clases eran apenas 10 chicos (sin contar a los mayores de nuestra promo y la de quinto), tuvimos que replantear las actividades.
Empezamos
con la idea de “la serpiente comelona” así los chicos podrían estar en
competencia y reforzarían las multiplicaciones. Luego de dos empates y un grupo
ganador pudimos darnos cuenta de quiénes tenían el concepto claro y a quiénes
les dificulta, hicimos un poco de clase teórica sobre las multiplicaciones y
por último un juego “matemáticas al arco” para patear la pelota tenían que
responder a la operación matemática y ganaban puntos extra si metían gol.
Como aún
quedaba un poco de tiempo, les servimos agua para que se hidrataran después de
andar afuera haciendo deporte, una chica comentó que el agua tenía sabor feo
así que llamaron al profesor Castillo y éste les explicó algunas
características del agua, como que es “insípido” quiere decir, sin sabor.
Tuvieron una
pequeña clase de Química por el momento.
Algunas
experiencias de CdD que hemos vivido son “Trabajo en comunidad” ya que hizo
falta algunos chicos que nos apoyaran con el trabajo, éramos muy pocos que
controlábamos a los niños, “organiza actividades” aunque nosotros ya teníamos
lo planeado tuvimos que modificar las cosas al mismo momento por la falta de
participantes, cosa que igual no nos dio problemas con nuestra buena
coordinación e improvisación, “se compromete y esfuerza” es algo que me ha
costado mucho, yo no suelo llevarme bien con los niños en general pero siento
que poco a poco los voy tolerando y ellos a mí “siente con la iglesia y el
mundo” al terminar nuestras clases hacemos un rezo final, como para que ellos
tampoco olviden hacerlo después.
Siento
que una clase así fue muy bonita, no necesitábamos callarlos tanto como siempre
porque eran menos, pero a la vez necesitamos que dejen de faltar tantos a las
clases… Pero eso es algo que nosotros no podemos evitar. Algo que me sorprendió
fue que la pequeña se dio cuenta del extraño sabor que tiene el agua San Luis,
yo también le siento extraño, me gustaría que pudiéramos llevar otra marca de
agua para ellos, la pequeña no quería tomar el agua porque sabía feo pero debía
hidratarse y eso me preocupaba.
