Sábado 14 de junio… Me sentí algo nerviosa cuando Laura dijo
que íbamos a supervisar la primera práctica que les íbamos a tomar. ¡Era la
primera vez que hacía de profesora en una práctica!
Entramos al salón y les dijimos a los chicos que ordenaran
sus carpetas de manera individual para la práctica, ellos se sorprendieron pero
obedecieron, algunos no querían y se ponían a jugar. Yo estaba cenca de la
puerta cuando entró una profesora (verdadera) y les empezó a gritar de que se
apuren y todo eso, también me dijo: “Son niños, pero no por eso dejen de
ponerles mano dura cuando deben” y se fue. Me impactó mucho el tono de voz que
usó para los niños, me quedé pensando en lo que dijo; ya sé que aunque son
niños debemos de poner límites pero también porque son niños a veces hay que
tenerles paciencia.
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| Dándole una guía a un chico |
Repartimos las prácticas y comenzaron, todo parecía estar en
orden, les pusimos un tiempo de 45 minutos, pensamos que era suficiente y el
tiempo que restaba se relajarían y jugaríamos. Nos tomó un poco de tiempo para
que guardaran silencio y miraran sus hojas, sin conversar. Poco tiempo pasó
para que sorprendiera a un chico mirando su cuaderno bajo su carpeta, inmediatamente
se lo quité y le advertí sobre las sanciones por plagio o copia, dejé su
cuaderno en el escritorio de maestros y seguí vigilando a los demás.
Cuando quedaban 15 minutos para terminar nos dimos cuenta
que les faltaba mucho para tan poco tiempo, la mayoría iba en la parte dos de
cuatro, así que les cedimos toda la hora para que pudieran terminar la práctica
sin apuros o presión. Muchas veces me pidieron ayuda pero para que les diera la
respuesta, algo típico de los chicos, me di cuenta lo que sienten nuestros
profesores cuando preguntamos lo mismo y también noté que estos chicos de
Llanavilla no son muy diferentes a nosotros, siempre se distraen, en algún
momento de la clase dos se ponen a pelear… Pero que se va a hacer, es nuestro
objetivo como “maestros” entender todas estas cosas y “ponernos en los zapatos
de otros” como nuestros verdaderos profesores.
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| Alentando al pequeño de seguir |
Ya casi para terminar vi a un chico que ya no estaba
escribiendo, así que me acerqué a él para ver si había terminado. Me sorprendió
que recién iba en la segunda parte y a medias la tercera y cuarta, le pregunté
si había algún problema o tenía una pregunta; me respondió que se había rendido
y que no iba a hacer nada. En ese momento me recordó a todos mis profesores que
me han apoyado hasta ahora cuando mencioné las mismas palabras que él. Intenté
animarlo un poco, diciéndole que lo de la práctica era lo mismo que la clase
pasada, solo que diferentes números. No me hacía caso y seguía diciéndome que
no podía, luego de varios intentos de animarle le dije: “Yo puedo ayudarte, no
te daré la respuesta pero de daré una guía y tú vas a aplicarla al resto”, y es
verdad, los profesores te dan una guía de aliento para que lo logres por tu
cuenta. Después de un rato más decidió hacerlo con la guía que le di, me puso
contenta de que haya seguido por su cuenta sin mi ayuda después.
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| Esperando a que se le pase la flojera ._.' |
Algo bastante similar me pasó con otro chico, pero éste no
se desanimaba, solo le daba flojera (otra cosa típica en nosotros también), así
que le di una guía y continuó solo. Andábamos tan preocupados por que los
chicos terminaran dándoles más tiempo que no nos dimos cuenta que ya faltaba
muy poco para la salida, no tuvimos más elección que acabar la prueba, hasta lo
que yo vi, a la mayoría le faltaba bastante y no sé qué resultados les espera
para la próxima vez que nos veamos.



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