sábado, 31 de mayo de 2014

Tercera visita a Llanavilla

Sábado 24 de mayo… Comenzamos la visita al colegio cansados de la Inauguración de las Olimpiadas. Aunque la verdad estaba feliz de Jennifer fuera con nosotras, la primera hora nos la pasamos ayudando en lo que íbamos a repartir (la pasta dental) a los niños después.

Al poco rato de llegar me di cuenta que en mi grupo de trabajo había muy poca gente y eso me puso nerviosa, menos gente indicaba que iba haber menos gente que nos ayude a calmar a los chicos, por suerte en este caso Jennifer fue a apoyarnos. Estaba por ahí con mis amigas cuando de repente viene corriendo y me abraza Luz, es la pequeña que ha dejado de ser tímida, me puso realmente contenta que ya no lo sea más; jugamos un rato y regresó a su clase.

Ayudando a comprender la tarea
Al ingresar al aula como siempre fue difícil captar su atención y hacerlos callar, pero dejando eso de lado, en general los chicos captan rápido la idea y participan activamente. A veces el problema es que para mí es muy difícil sumar y restar mentalmente, así que utilizamos el pilar de “trabajo en equipo”, ya que le pedía ayuda a los demás para corregir las respuestas.

Ayudando a entender el trabajo
 Algo que me preocupó mucho fueron dos chicos que se estaban peleando hasta el punto de arrojarse cosas, uno supuestamente le había robado un sticker. Tuve que hablar con amos, a uno le pregunté si lo tenía, me dijo que no (es u poco testarudo); así que tenía que poner al otro en un momento “feeling”. Le dije que no le guardara rencor, porque algún día él se iba a arrepentir y que como es de “buen corazón” no se iba a molestar con él por eso. Al otro niño si le hablé con voz más seria sobre que no debe de quitarle las cosas a sus compañeros ni arrojarles cosas  porque a él tampoco le gusta que se lo hagan.
Corrigiendo el trabajo
Hubo un momento de las clases que casi tuvimos que confiscar aviones de papel, porque los estaban tirando en la clase o los armaban en vez de atender, o querían armar uno con la separata. En esos casos tuvimos que conversar sobre todo con los chicos, porque las chicas son muy calmadas y cumplidoras.
Aunque a veces siento que yo no debería estar en el puesto de “profesora” de verdad me siento feliz intentado ayudar a los niños como puedo, me gusta cuando se ponen felices después de recibir su sticker. Creo que si seguimos así en verdad vamos a dejar una huella en estos chicos, tal vez no para todos o para siempre pero en la gran mayoría van a crecer a ser mejores personas.


El porqué de mi apodo
Ese día si me hicieron reír con mi nuevo y bautizado apodo… “Mónica”, me quedé estupefacta, les pregunté el porqué de ese apodo; me dijeron que así supuestamente me llamaba. Me reí, les dije que mi nombre es Verónika y me preguntaron por el nombre colgado en mi cuello, les dije que ese era mi nombre de cariño; como una abreviatura de mi nombre, que decía “Vero”. Para que se acuerden de mí les dije que me llamaran por mi nombre, no sé si al final se quedaron con esa idea en mente. Veremos la siguiente vez cómo me llamarán… Si me dicen vero o me seguirán llamando “Mónica”.

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