Sábado 15 de noviembre… Llegamos al colegio de Llanavilla
como cualquier otro día de clases, parecía todo normal, nada parecía estar
fuera de lugar. Nunca imaginé que todo iba a terminar así.
La hora de Matemática, como siempre después de Inglés, los
chicos estaban inquietos y aburridos… ¡Hasta tuvimos que sacarlos detrás de los
muebles! Pero igual tuvimos que reunirlos a todos con dificultad y sentarlos en
sus sitios. Comenzamos la clase con mucha dificultad por su falta de atención
así que decidimos intentar calmarlos cantando unas canciones que habían
preparado unos compañeros. Fue igual de difícil que nos prestaran atención,
tuvimos que hacer lo que podíamos y empezar a repartir las letras de canciones
y cantar. Fue muy bonito estar cantando todos juntos, creo que pude disfrutar
aunque sea un momento por más que desafinábamos pero nos divertimos y reímos.
Como no se calmaban y parecían estar más inquietos que
siempre los dejamos salir del salón, la mayoría de las chicas se quedaron en el
salón con una compañera y el resto salió pero no contábamos con que había una
pelota suelta por ahí y tuvieron que corretearlos para quitarles la pelota.
Pero como son hombres (típico de ellos) también se fueron a jugar y les
siguieron la corriente; las chicas éramos las que gritábamos para imponer
orden. Cuando todo se calmó hicimos la dinámica del “balón caliente” para retar
sus cálculos mentales, fueron momentos de estrés porque los chicos andaban
soplando las respuestas malas y buenas… Tuvo que venir la directora a
gritarles, creo que no deberían ser tan duros con ellos, son niños después de
todo. También hubo un momento en que unas chicas vinieron y me abrazaron sin
motivo alguno, me agradó mucho, aunque no nos conocíamos pero es lindo saber
que te tienen aprecio.
Algunas experiencias de Cuidad de Dios que se rescatan de
esta visita son “Busca la verdad y actúa con coherencia” porque creo que
nuestra forma de actuar ante los niños inquietos era dejar que liberen su
energía jugando un rato para luego que se calmen, funcionó unos momentos;
“Lidera con inspiración” ya que les dábamos a los chicos los ánimos para que
pudieran resolver las operaciones matemáticas y que no se rindan ante los
comentarios de sus compañeros; “Trabaja en comunidad” porque nuestros
compañeros de otros salones nos apoyaron ese día con las canciones, la música y
las letras para nuestra actividad y por último “Se compromete y esfuerza” de
manera que nos comprometimos desde un inicio enseñarles hasta el final de nuestro
tiempo en Llanavilla y lo cumplimos.
Casi finalizando la clase tuvimos un compartir con los
niños, unas galletas y bebidas. Pensé que sería algo normal pero luego Leonardo
menciona que tal vez sería la última vez que los veríamos porque iba a ser la
ÚLTIMA CLASE. Me quedé en shock, nunca pensé que el final iba a ser ese día. En
ese momento muchos pensamientos llenaron mi cabeza… Recordé la molestia que
siempre tenía antes de ir pero también recordé los buenos momentos que pasamos
juntos y creo que me sentí algo triste. Ciertamente estaba feliz de volver a
tener los sábados en la tarde libre pero ahora que lo pienso mejor me da
nostalgia saber que tal vez nunca nos volvamos a ver… Al menos me quedará el
recuerdo de los momentos felices y el recuerdo de haber mejorado al menos en
algo la vida de los niños, luego de haber escuchado sus palabras de
agradecimiento sentía que iba a llorar… Adiós, pequeños de Llanavilla.