domingo, 23 de noviembre de 2014

Séptima visita a Llanavilla

Sábado 15 de noviembre… Llegamos al colegio de Llanavilla como cualquier otro día de clases, parecía todo normal, nada parecía estar fuera de lugar. Nunca imaginé que todo iba a terminar así.
 

La hora de Matemática, como siempre después de Inglés, los chicos estaban inquietos y aburridos… ¡Hasta tuvimos que sacarlos detrás de los muebles! Pero igual tuvimos que reunirlos a todos con dificultad y sentarlos en sus sitios. Comenzamos la clase con mucha dificultad por su falta de atención así que decidimos intentar calmarlos cantando unas canciones que habían preparado unos compañeros. Fue igual de difícil que nos prestaran atención, tuvimos que hacer lo que podíamos y empezar a repartir las letras de canciones y cantar. Fue muy bonito estar cantando todos juntos, creo que pude disfrutar aunque sea un momento por más que desafinábamos pero nos divertimos y reímos.
Como no se calmaban y parecían estar más inquietos que siempre los dejamos salir del salón, la mayoría de las chicas se quedaron en el salón con una compañera y el resto salió pero no contábamos con que había una pelota suelta por ahí y tuvieron que corretearlos para quitarles la pelota. Pero como son hombres (típico de ellos) también se fueron a jugar y les siguieron la corriente; las chicas éramos las que gritábamos para imponer orden. Cuando todo se calmó hicimos la dinámica del “balón caliente” para retar sus cálculos mentales, fueron momentos de estrés porque los chicos andaban soplando las respuestas malas y buenas… Tuvo que venir la directora a gritarles, creo que no deberían ser tan duros con ellos, son niños después de todo. También hubo un momento en que unas chicas vinieron y me abrazaron sin motivo alguno, me agradó mucho, aunque no nos conocíamos pero es lindo saber que te tienen aprecio.

Algunas experiencias de Cuidad de Dios que se rescatan de esta visita son “Busca la verdad y actúa con coherencia” porque creo que nuestra forma de actuar ante los niños inquietos era dejar que liberen su energía jugando un rato para luego que se calmen, funcionó unos momentos; “Lidera con inspiración” ya que les dábamos a los chicos los ánimos para que pudieran resolver las operaciones matemáticas y que no se rindan ante los comentarios de sus compañeros; “Trabaja en comunidad” porque nuestros compañeros de otros salones nos apoyaron ese día con las canciones, la música y las letras para nuestra actividad y por último “Se compromete y esfuerza” de manera que nos comprometimos desde un inicio enseñarles hasta el final de nuestro tiempo en Llanavilla y lo cumplimos.


Casi finalizando la clase tuvimos un compartir con los niños, unas galletas y bebidas. Pensé que sería algo normal pero luego Leonardo menciona que tal vez sería la última vez que los veríamos porque iba a ser la ÚLTIMA CLASE. Me quedé en shock, nunca pensé que el final iba a ser ese día. En ese momento muchos pensamientos llenaron mi cabeza… Recordé la molestia que siempre tenía antes de ir pero también recordé los buenos momentos que pasamos juntos y creo que me sentí algo triste. Ciertamente estaba feliz de volver a tener los sábados en la tarde libre pero ahora que lo pienso mejor me da nostalgia saber que tal vez nunca nos volvamos a ver… Al menos me quedará el recuerdo de los momentos felices y el recuerdo de haber mejorado al menos en algo la vida de los niños, luego de haber escuchado sus palabras de agradecimiento sentía que iba a llorar… Adiós, pequeños de Llanavilla.

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